Cuando el árbitro pitó el final del encuentro entre Austria y Argelia en el estadio de Sporting Kansas City, la pregunta flotaba en el aire como un perfume incómodo: ¿se acababa de escribir la secuela de la ‘vergüenza de Gijón’? La sombra de aquel 1-0 entre Alemania Occidental y Austria en el Mundial de España 1982 —el partido que envió a ambas selecciones a la siguiente ronda y despidió a una Argelia que había enamorado al mundo— volvió a sobrevolar una Copa del Mundo que, por su formato ampliado a 48 selecciones, multiplica las combinaciones y los riesgos de los acuerdos tácitos. KCTV, KCUR, USA Today y el Kansas City Star coincidieron durante la semana en que el cruce en el corazón de Misuri reunía todos los ingredientes para convertirse en otro capítulo negro de la historia del fútbol.
Argelia llegaba al encuentro con la mochila de su rica tradición mundialista, especialmente el legado de Brasil 2014, cuando los Zorros del Desierto dejaron en el camino a Corea del Sur y Rusia antes de caer en octavos ante Alemania en uno de los partidos más emocionantes de aquella Copa. La comunidad argelina en Estados Unidos, con fuertes raíces en ciudades como Nueva York, Detroit y, por supuesto, la zona de Kansas City, se volcó con su selección como pocas veces se ha visto en un país que, además, ejercía como anfitrión. Las camisetas verdes aparecieron en los porches, los supermercados Halal de la avenida 31 cambiaron sus escaparates y hasta la universidad de Lawrence —protagonista del reportaje de KCUR— organizó quedadas multitudinarias para ver el partido. La consigna estaba clara: ‘No a la vergüenza de Kansas City’.
Austria, por su parte, también cargaba con lo suyo. Los de Ralf Rangnick, críticos durante años por la dependencia del modelo Red Bull y por una selección que ha alternado generaciones brillantes con inexplicables colapsos en fases finales, necesitaban al menos un punto para sellar su pase al cuadro de 32 mejores equipos. La nómina austríaca incluía jugadores con experiencia en la Bundesliga, la Serie A y la Premier League, y el cuerpo técnico insistió en rueda de prensa en que no existía ninguna posibilidad de pacto. La federación, incluso, respondió con irritación a los columnistas estadounidenses que habían sugerido la posibilidad de un ‘match arreglado’, según recogió el Kansas City Star. Aun así, el precedente de Gijón pesaba como una losa.
Lo cierto es que el formato del Mundial 2026, con 104 partidos y horarios escalonados, ha vuelto a abrir el debate sobre los partidos simultáneos. Tras lo sucedido en 1982, la FIFA introdujo la norma de que los últimos encuentros de cada grupo se jugasen a la vez, una regla que durante décadas pareció resolver el problema. Sin embargo, la ampliación a 48 equipos ha traído consigo fases de grupo más largas, más cruces indirectos y, sobre todo, una vorágine de combinaciones que hacen casi imposible coordinar todos los partidos al mismo tiempo. Para los aficionados hispanohablantes, este debate evoca además las tensiones vividas en Mundiales como el de México 1986 o el de Qatar 2022, donde las matemáticas y la política del fútbol se entrelazaron con frecuencia.
La buena noticia es que, sobre el césped, los jugadores dieron una respuesta digna. Argelia, fiel a su estilo aguerrido y eléctrico, salió a buscar la victoria desde el primer minuto. Austria, consciente de que una actuación pasiva les habría costado el ridículo internacional y, probablemente, un vuelo temprano de regreso a Viena, planteó un partido serio, con presión alta y transiciones rápidas. El resultado, ampliamente cubierto por la prensa estadounidense, devolvió la fe en que las lecciones de Gijón siguen vigentes, aunque la tentación estructural permanezca. El capitán argelino, visiblemente emocionado, señaló al terminar que ‘el fútbol se juega en la cancha, no en los despachos’.
En el contexto más amplio de la Copa, este choque se produjo en una jornada en la que el torneo ya había deparado grandes historias: el triplete de Jonathan David con Canadá, el regreso de Alphonso Davies tras su lesión, y el récord de goles desde fuera del área de Messi con Argentina, que superó a Rivelino. Mientras tanto, selecciones como Inglaterra, ya clasificada como primera de grupo, y Ecuador —que eliminó a Alemania por 2-1, según Al Jazeera— ofrecían su propia cuota de dramatismo. Para la hinchada hispanohablante, que sigue con pasión los destinos de Argentina, México, España, Colombia y Uruguay, la posibilidad de que Kansas City quedase asociada a un nuevo pacto fue, durante varios días, la gran preocupación. Al final, el fútbol pudo más que el cálculo, y la ciudad de las fuentes podrá presumir de haber albergado un duelo limpio en lugar de una página oscura.
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Kaynaklar / Sources:
1. [Could Kansas City see the sequel to the ‘Disgrace of Gijon’? – KCTV](https://www.kctv5.com)
2. [Algeria vs. Austria in Kansas City is a make-or-break match for Lawrence’s new favorite team – KCUR](https://www.kcur.org)
3. [Austria vs Algeria hoping to avoid ‘Disgrace of Kansas City’ in 2026 World Cup – USA Today](https://www.usatoday.com)
4. [Algeria and Austria bristle at notion the fix is in for World Cup match in KC – Kansas City Star](https://www.kansascity.com)
5. [Algeria fans don’t want a ‘Disgrace of Kansas City,’ ahead of high-stakes Austria match – KCUR](https://www.kcur.org)
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